6 de octubre de 2018

Descenso de barrancos en la provincia de S/C de Tenerife. Una visión histórica.

  
Antecedentes históricos 

El Barranco del Río es uno de los grandes barrancos de Tenerife. Su cabecera, situada en una zona alejada de cualquier vía de tráfico rodado y a más de 2.000 m. sobre el nivel del mar, constituía un paisaje intrigante para los primeros montañeros isleños que, en su afán exploratorio, programaban excursiones y lo recorrían buscando pasos y senderos olvidados.

Estas excursiones fueron llevadas a cabo, a mediados de los años 60, por los socios del recién fundado Grupo Montañero de Tenerife, en el que la escalada empezaba a desarrollarse. Tres de sus primeros escaladores, Valencia, Ulises y Alom, conocedores de las técnicas de rapel, se aventuraron durante dos días de febrero del año 1968 y consiguieron realizar la primera excursión por el cauce de este barranco, desde la degollada de Guajara hasta la pista forestal, a base de repetidos rapeles y soportando un agua muy fría.

      Histórico documento que muestra la descripción del 1er descenso del barranco del Río.

Unos meses después se llevó a cabo una excursión de exploración por el vecino Barranco del Pasajirón, hasta llegar a la misma pista forestal, también rapelando pero esta vez con el lecho totalmente seco, ya que el agua en este barranco estaba y está encauzada a través de tuberías. La excursión del Barranco del Río, se llevaba a cabo como la más aventurera de la  época en el seno del Grupo Montañero y más adelante fue continuada hasta su desembocadura en el mar.

     Imágenes de los primeros descensos. Izda: Villar y Alom, dcha: Maximino. Fotos: Antonio R.Villar



En el año 1985, Carlos Trujillo y Juan P. Reyes descienden los 250 m del Roque de las Animas desde su misma cima, denominando a este itinerario de bajada “La caída de los dioses”, itinerario que quisieron hacer coincidir con la vía de escalada abierta por Antonio R.Villar y Marcelino Baez "Pasando de los chungos". La rumorología cuenta que el verdadero objetivo de este descenso no era el descenso en sí, sino "hacerse" con un gran número de clavos de la cordada rival.

     Carlos Trujillo "Pillo" durante el primer descenso de la "Caída de los dioses". Foto: Juan P. Reyes "Flopa"

                    
El nacimiento del barranquismo

La primera vez que Samuel y Cecilio, dos escaladores del norte de Tenerife, descendieron con cuerda el Barranco de Los Carrizales, en el año 1990, encontraron vestigios de algún descenso anterior. El barranquismo era entonces un deporte incipiente en España y el rumor de un barranco acuático se difundió rápidamente entre los escaladores isleños y pronto ganó adeptos,  pudiendo afirmarse que con el Barranco de los Carrizales dio comienzo el descenso de barrancos como actividad deportiva en las islas.

Los Carrizales. Sin neopreno la cuestión era no mojarse.Primeros descensos en los Carrizales. Cuando el neopreno sólo lo llevaban los buzos.



Antiguo crokis del Bco. de los Carrizales, sólo 9 rápeles y siempre hasta el mar.

A principio de los años 80, los tinerfeños José Luis Martín Esquivel y Pedro José Romero y el grancanario Pedro Gilberto Cabrera, llevaron a cabo el descenso del Barranco del Infierno desde su nacimiento, detrás del circo de las Cañadas, hasta la impresionante cascada de 105 metros,  abandonando el descenso debido a la falta de material para la instalación de rappeles fraccionados y al desconocimiento real de la altura de la misma. Posteriormente, los escaladores del Grupo Montañero de Granadilla llevaron a cabo otra exploración, y en el año 1992 efectuaron el primer descenso de la cascada de 105 m. y de la de 40 m., terminando en el charco ante la mirada atónita de los turistas que allí llegaban por el sendero. El Barranco del Infierno, junto con el Barranco del Río y el Barranco de los Carrizales, completa la trilogía de los mejores descensos de Tenerife, sin menospreciar, entre otros, el espectacular cauce seco del Barranco de Badajoz. Este último descendido por primera vez por un grupo de amigos escaladores de La Laguna,  a finales de los 70, empleando hierros clavados como anclajes, que aún pueden verse instalados.

Directo a los infiernos               Durante la primera repetición de los espectaculares rápeles finales del Infierno


Barranquismo de aventura

En el año 1994, el barranquista catalán Eduardo Gómez vio en la  revista "Aire libre" un pequeño reportaje que hablaba de los barrancos de Tenerife (Carrizales, el Río y el Infierno), y con su compañero Joaquín Olmo programó una visita a la isla. Edu era barranquista y Joaquín escalador, contactaron con el escalador local Pablo Castilla y repitieron la trilogía ya conocida, aventurándose además en el macizo de Teno y abriendo nuevos barrancos, destacando el Bco. del Poleo, el Bco. la Calabacera y el Bco. de los Garañones (el testimonio de estas aperturas quedó reflejado en forma de artículo en la desaparecida revista de montaña Extrem). Eduardo se quedó impresionado por la cantidad de posibilidades de nuevas aperturas, aunque de cauces secos, los grandes rápeles llamaron poderosamente su atención.

A Eduardo Gómez lo apodamos el "Capitán Barrancos" y pronto llegó el rumor de que quería ir a la isla de La Gomera a abrir nuevos barrancos. Su cascada (chorro) más conocido, el salto de El Cedro ya había sido descendido por los escaladores tinerfeños Pablo Mata y Delfino Méndez.


Pablo Mata y Delfino Méndez con 200 mts de cuerda 

200 mts de estática para la apertura del salto del Cedro (La Gomera) 
Salto del Cedro

La Gomera 

Conociendo las intenciones del capitán, los tinerfeños Javier Martín-Carbajal y Eduardo Muñoz se le adelantaron y en el mes de febrero del año 1996, en época de lluvias, logran realizar los primeros descensos de el Barranco de Arure, el salto de Agulo y el salto de Los Lances, estos últimos con grandes verticales y ráppeles fraccionados.
                                       
                              Chorro de Agulo

                              Poza Roja de Arure. 


Los siempre bonitos y detallados crokis de Edu Muñoz


No obstante, Edu llegó a La Gomera unos meses más tarde, se encontró con los ya abiertos y, entre otros, se adentró en uno de los barrancos más acuáticos de las islas, el Barranco del Agua. Sin embargo la garganta final de este acuático barranco quedó sin ser recorrida y es en febrero de 1997 cuando Pablo Mata, Pablo Antequera y Javier Martín-Carbajal lo finalizan en Guadá. Fruto de esta campaña fue la edición de la pequeña guía "Descenso de cañones en la Gomera".



La Palma

También en el año 1996 se realiza el primer descenso en la isla de La Palma, el Barranco del Capitán en Garafía, con sus protagonistas principales Pablo Mata, Pablo Antequera y Carlos Bravo. Tiempo antes, el primero de ellos junto con Cesar Acosta rapelaron la cascada de La Fondada, en la Caldera de Taburiente. Las grandes aventuras de descensos en esta isla se concentraron en los barrancos del interior de la Caldera y fue en Marzo del año 1997 cuando, después de dos días de descenso, agua y 24 rápeles, se logró el primero de ellos, el Barranco del Diablo, partiendo desde la cumbre y llegando hasta la playa de Taburiente. Le siguieron otros, entre 1997 y 1998, como los de Altaguna, Turugumay y Los Guanches, hacia el interior de Taburiente, y también los de Marcos y Cordero, Barranco de la Madera, Barranco de los Hombres, estos hacia el exterior de Taburiente....

Preparando los anclajes para las aperturas palmeras.  Bco. del Diablo
Los Pablos preparando los anclajes para las aperuras palmeras. Parte final del bco. del Diablo.
Equipo Apertura en Taburiente
El equipo que protagonizó el primer descenso desde la cumbre a Taburiente. De izda. a dcha. Delfino Méndez “Nene”, Pablo Antequera, Julio de Garafía, Pablo “el Ruso”, Javi “el friqui “ y Carlos “el Porri”. A la derecha, apertura en Taburiente.



Crokis del Bco. del Diablo

Anaga

En estos años, algunos de los escaladores tinerfeños desplazan temporalmente sus objetivos de escalada, entre ellos Roberto Tejera y Javier Martín-Carbajal, que se aventuran en los profundos barrancos del norte de Anaga, con sus largos y espectaculares retornos. La Caldera, Las Norsas, La Angostura, Taborno....

La Angostura. calzado apropiado y pantalon antizarzas.Angostura. Calzado apropiado y pantalón antizarzas Retorno complejo desde la playa de Pachila. La AngosturaPachila
Taborno. Después de lluvias                                    Taborno con las pozas llenas después de las lluvias

Crokis del poco repetido Bco. de Las Norsas.

Bco. recóndito en Anaga. Las Norsas.

1er curso de Descenso de Barrancos y 1ª guía de Tenerife

En el año 1997 viene de nuevo Eduardo Gómez a la isla de Tenerife, y entra otra vez en contacto con los activos barranquistas locales, este hecho dio lugar a la apertura de nuevos barrancos como el de las Gambuesas, Ajoque y el gran saltadero de Guergues, entre otros.

En el salto de Guergues. Acantilado de los Gigantes.

En junio de ese mismo año se organiza en Tenerife el primer curso de descenso de barrancos de las islas, por supuesto el Capitán es invitado a impartirlo.



Fruto de este curso es la formación del grupo "el Komando", capitaneado por Jaime Martinez "el Sargento", que propicia la realización de grandes verticales como el saltadero del Pescador en Roque Largo o el gran salto de la Monja.

    De izda. a dcha. Uco, Basilio, Jaime "el Sargento" y Quique "el mosca" despues del primer descenso de la Monja.



Crokis de la Monja

Como resultado de todo este proceso, Eduardo Gómez, el “Capitán Barrancos” edita una pequeña guía con la descripción de 12 descensos.

La pequeñita guía de Edu, Javi en la portada durante el 1er. descenso del bco. de Ajoque

Barranquismo deportivo

A partir de este momento, el descenso de barrancos se populariza y surgen nuevos grupos de barranquistas; en los barrancos más acuáticos empieza a ser común el uso del neopreno, se recorren las islas palmo a palmo buscando nuevos descensos y casi cualquier barranco se convierte en un descenso, lógicamente unos con más interés que otros. Destacando, aparte de los ya nombrados, el siempre con caudal Lomo Morín o el pequeño Bco. del Río en Anaga muy acuático después de lluvias.

Lomo Morín


Durante los últimos años muchos de los rápeles que se hacían anclados sobre tabaibas, puentes de roca y otros medios de fortuna, son equipados. También los complicados destrepes que efectuaban los escaladores para ahorrarse pequeños rápeles son asimismo equipados, se organizan cursos de formación periódicamente, mejoran tanto los materiales como la técnica, la red da información de primera mano. La empresas de aventura proliferan y esto hace que aumente el número de practicantes que ven en esta actividad una “aventura fácil”, lo que unido al hecho de que se realiza en un medio cambiante como los barrancos, en los que en condiciones normales no tendría porque pasar nada, hace que vayan aumentando cada vez más los accidentes.

Hoy en día y pese a que el territorio insular resulta limitado, aún siguen surgiendo nuevos descensos en barrancos, afluentes, cabocos y saltaderos, muchos de ellos ¡¡verdaderamente espectaculares!!.

    Taborno se presenta como un barranco acuático después de las lluvias.


Regulaciones

Muchos de los barrancos de las islas se encuentran en zonas de gran interés ecológico y en muchos casos en Espacios Naturales Protegidos, cada uno con su normativa, que en algunos casos regula el descenso y en otros directamente lo prohibe (bueno, prohibir es una forma de regular). Parto de la base que cada vez somos más y son necesarias las regulaciones en determinados barancos, sin embargo, muchas de estas regulaciones/prohibiciones no están basadas en estudios que demuestren el impacto real de esta actividad.

A continuación pongo algunos ejemplos:

¿Porqué el bco. del Infierno está prohibido su descenso? ¿cual es el el argumento que da la administración para prohibirlo?. Creo que con una regulación efectiva, con una capacidad de carga que se determine, sería posible disfrutar de este espectacular barranco.

Entiendo que ciertos barrancos estén prohibidos descenderlos en época de nidificación, bien del guincho, del halcón tagarote o de cualquier otra especie protegida pero ¿fuera de época de nidificación?  ¿no se podría realizar una regulación eficaz?, Me refiero a los barrancos del Acantilado de los Gigantes, regulados en época de nidificación y ahora prohibidos por ser hábitat de lagarto moteado. ¿Realmente son tan frecuentados esos barrancos para establecer una prohibición? ¿hay algún estudio que indique la afección real? ¿es por prevención?. Mi experiencia en esos acantilados, como trabajador y como deportista, me dice que, con una regulación efectiva (que se controle por parte de la administración y se respete por parte de los deportistas) haría compatible el descenso de barrancos con la conservación del valioso patrimonio natural.
                      Ultimo rápel en el bco. de los Poleos

En Lomo Morín hay que pedir permiso por estar en zona de uso moderado. Realmente es un cauce artificial , completamente calcificado que sirve para transportar agua de un canal a otro, sin especies protegidas a las que podamos afectar.  ¿ Y Cuevas negras prohibido? justo con un sendero paralelo a su cauce de libre tránsito. ¿Y los Cochinos?, entiendo que este último situado en zona de uso restringido, al tener uno de los pocos cauces de agua dulce naturales de Tenerife, pueda estar prohibido. Tambien entiendo que la administración, que está haciendo un esfuerzo por la erradicación del rabo de gato, quiera evitar la entrada de personas en los cauces de los barrancos más frágiles para minimizar la entrada de semillas de esta planta. Sabemos que los barrancos, sobre todo los del sur, están llenos de esta invasora y es fácil que sus semillas pueden quedar adheridas en nuestra ropa o material y transportarlas a otros barrancos donde no existe.

 Algunas recomendaciones para la conservación de nuestros barrancos

Lo que tengo claro es que la administración es las que dicta las normas y los barranquistas no tenemos representación en los Espacios Naturales Protegidos a la hora de que se establezcan las regulaciones. Sin duda un tema pendiente, del que echo de menos la implicación de las federaciones, de cara a las administraciones, tanto la de Montaña como la de Espeleología, que son al fin y al cabo quienes nos representan.

Reflexión

Nuestros barrancos no sólo tienen problemas de regulaciones, también tienen problemas de otra índole ocasionados por los propios deportistas. A continuación expongo una serie de reflexiones extraidas del último libro editado sobre descenso de barrancos "Técnicas avanzadas" de la editorial Desnivel.


Extraido de la página 231

"... La comunidad barranquista es cada vez más variada y numerosa. Convivimos en un mismo medio deportistas de diversa índole, compartiendo una misma pasión con concepciones atagónicas de lo que debe ser la disciplina..."

"... sin embargo, la aparición de nuevos perfiles deportivos con escasa experiencia en otras disciplinas de montaña como alpinismo, escalada o espeleología (en definitiva, con poca preparación técnica), y la proliferación de empresas de turismo activo que sobreequipan los cauces para adaptar el barranco a cualquier tipo de clientes, fomenta la aparición de nuevos perfiles de usuarios de instalaciones con una idea sesgada de lo que son deportes de montaña, y con ello, la finalidad de medios de progresión tales como el rápel.  Por eso, no son pocos los casos en los que, tras una apertura, la instalación comienza a sufrir modificaciones con la aparición de nuevos anclajes que tratan de eliminar los obstáculos o de hacerlos más asequibles, incluso añadiendo un componente lúdico innecesario. ..."

 "...lo importante no somos los barranquistas, ni nuestra actividad deportiva. Lo importante es el barranco, el medio en que nos vamos a mover y que vamos a descubrir, por lo que debemos aprender a anteponer este patrimonio a nuestros intereses particulares y no convertir el medio en una infraestructura adaptada a nuestro nivel o al nivel de los que nos vayan a seguirnos..".

¡¡ Cuídenlos y disfrútenlos !!


Javier Martín-Carbajal